26 févr. 2026
Lenna Salisbury (1873-1923)
Una vida dedicada a la educación
Lenna Elizabeth Whitney nació en 1873 en Estados Unidos, en el seno de una familia dedicada a la misión adventista. De niña, siguió a sus padres a Suiza, donde descubrió la vida de servicio que se convertiría en la suya. Tras la muerte de su padre, se formó con determinación en literatura, enfermería y educación física. En el Sanatorio Battle Creek, destacó por su energía y su bondad.
Su matrimonio con Homer Salisbury, en 1899, selló una vida en común dedicada a la educación misionera. Juntos dirigieron una escuela en Inglaterra y luego enseñaron en Estados Unidos, antes de partir hacia la India en 1913.
Dos años más tarde, la trágica muerte de Homer en el naufragio del S.S. Persia destrozó su vida, pero Lenna decidió seguir sirviendo hasta que la enfermedad la obligó a regresar a su país.
En 1921, ya recuperada, reanudó su trabajo en Collonges como institutriz. Fue allí donde su dedicación alcanzó su punto álgido. Cuando la epidemia de gripe española azotó la escuela en 1923, Lenna veló incansablemente por sus alumnas. «Día y noche, iba de una cama a otra», escribe el diario de la escuela. Gracias a ella, todas las jóvenes sobrevivieron. Pero Lenna, agotada y contagiada a su vez, sucumbió a una doble neumonía en la noche del 21 de enero de 1923.
En su funeral, toda la escuela acompañó en silencio a quien había dado su vida al servicio de los demás. Lenna Salisbury dejó tras de sí el sencillo y poderoso legado de una dedicación sin reservas.
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